La Vivienda Ara Pytu, proyectada por el arquitecto paraguayo José Cubilla, se emplaza en un área boscosa de Mariano Roque Alonso, Paraguay, y encuentra en los materiales el hilo conductor entre arquitectura y paisaje. Su nombre en guaraní significa Ara: “tiempo” y Pytu: “oscuridad”, una evocación poética que sugiere una atmósfera íntima, serena, profundamente conectada con la naturaleza.


El proyecto parte de una premisa clara: construir con lo disponible. Desde esa lógica, la selección de materiales no responde a una búsqueda estética forzada, sino a una coherencia con el contexto inmediato. El ladrillo artesanal, por ejemplo, es protagonista no solo por su calidez y textura, sino por su capacidad de generar masa térmica, regular la temperatura interior y envejecer con dignidad.

El sistema constructivo se organiza a partir de muros portantes de ladrillo, colocados de forma precisa y con detalles mínimos, dejando que la materia cuente su propia historia. La estructura del muro se hace evidente, sin ocultamientos ni revestimientos superfluos. Esta honestidad material refuerza una arquitectura silenciosa, casi monástica, que no busca destacar sino pertenecer.




La cubierta, por su parte, se resuelve con una losa de concreto que sostiene una terraza-jardín. Este “techo vivo” cumple múltiples funciones: aporta aislamiento térmico, integra el volumen a la vegetación circundante y permite el cultivo de especies comestibles. Así, el techo no es solo un cierre, sino una extensión del suelo: un plano fértil, cargado de significado ecológico.

La madera también tiene presencia, aunque de manera más puntual, en carpinterías y elementos estructurales secundarios. Se trata de piezas recuperadas, que aportan calidez y establecen una sutil tensión con el peso del ladrillo y el concreto. No hay lugar para la ostentación; todo responde a una lógica de reutilización, durabilidad y bajo mantenimiento.
La vivienda no se concibe como un objeto, sino como una continuidad del paisaje. Los materiales elegidos, nobles, locales, accesibles, no sólo dialogan con la naturaleza, sino que también evocan una forma de habitar más consciente, más lenta, más enraizada.




| Detalles de Proyecto:
Arquitectura: José Cubilla Área: 340 m² Año: 2016 Fotografía: Luis Ayala |
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